Dinero electrónico impulsa la inclusión financiera

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Jorge Moncayo Área de Inclusión Financiera y Catedrático Universitario

Según estimaciones del Banco Mundial (2012), el porcentaje de bancarización de los adultos del sector rural en Ecuador fue del 35% y del área urbana del 45%, lo que significa que en ambas zonas, menos de la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA) cuenta con servicios bancarios.

Para el 2014 se registró una PEA de 7.1 millones de personas (INEC 2014), por lo cual al menos 3.5 millones de personas no utilizan servicios financieros. Esto permite considerar la importancia de incrementar la bancarización sobre todo en el sector rural del país, a través de mecanismos de bajo costo y fácil acceso de la ciudadanía, logrando así un dinamismo en la economía aún en los sectores más alejados.

La Superintendencia de Economía Popular y Solidaria en su página web muestra la distribución por cooperativas por cada 100 mil personas con edad de trabajar. Estos datos indican una mayor concentración de estas instituciones en la región Sierra centro y menor concentración o acceso en la parte de la Costa y el Oriente ecuatoriano.

Es decir que incluso en el sector cooperativo hay regiones y provincias del Ecuador con acceso limitado a servicios financieros (SEPS 2014). De acuerdo con la generación de microcrédito, la cartera total a noviembre del 2014 fue de  2,926.6 millones de dólares (BCE 2014). Las Cooperativas de Ahorro y Crédito colocan el 51% de los microcréditos, el 47% es colocado por el sector bancario y el resto, aproximadamente 2%, a través de las Sociedades Financieras, esto permite intuir que hay regiones en el Ecuador con poco acceso al microcrédito.

Para la utilización del DE, es suficiente contar con un teléfono celular y, si se considera que existen 16,339,252 suscriptores en el Ecuador (SENATEL CUESTIONES ECONÓMICAS 34 2013), es evidente que este recurso permitirá una mayor inclusión de la ciudadanía al sistema financiero y acceso a microcréditos. Así también las transferencias y pagos a través de este sistema lograrían reducción de tiempos por transacción y un inmediato intercambio entre las cuentas de dinero electrónico.

Si se consideran algunas de las principales tarifas de comparación, se aprecia claramente las diferencias. Por ejemplo, la activación de la cuenta en el dinero electrónico, así como la renovación del servicio, tienen tarifa cero, mientras que la apertura de una cuenta básica en un banco y su renovación anual tienen un valor de 5.38 dólares por apertura y 1.65 dólares por renovación anual (Junta Bancaria 2014).

Las instituciones financieras por recibir una transferencia en el Sistema de Pagos Interbancarios, cobran 0.27 dólares, mientras que con dinero electrónico se puede cobrar hasta un máximo de 0.10 dólares, según el monto recibido. Otro servicio para el usuario es la impresión de movimientos de cuenta para tenerlo de manera física; en la institución financiera tiene un costo para el ciudadano de 1.63 dólares, pero el mismo servicio en el Sistema de Dinero Electrónico es de 0.50 dólares. El servicio de consulta de saldo de la cuenta y retiro automático de dinero, aplicado por las instituciones financieras es de 0.45 dólares por retirar cualquier monto de un cajero automático y 0.31 dólares por imprimir el estado de cuenta. En el caso del DE, depende de los montos y la tarifa varía entre 0.05 y 0.15.

Las consultas del estado de cuenta tienen tarifa 0. Conforme a lo mencionado anteriormente, el BCE ingresa al mercado el DE con tarifas que fomentan y motivan en el usuario final el uso de este medio de pago. Un aspecto importante e inclusivo es que las personas naturales y jurídicas podrán recibir dinero electrónico vía transferencia desde cualquier cuenta del sistema financiero nacional hasta llegar al cupo máximo transaccional autorizado por el BCE. Adicionalmente, las personas jurídicas pueden enviar hasta el 100% de sus fondos disponibles de su cuenta de dinero electrónico.

Estos y otros temas serán tematizados en la próxima edición deM2Money & Payments Latam, que se realizará los próximos 18 y 19 de mayo en Costa Rica.

 

Por Jorge Moncayo

Artículo extraído de Cuestiones económicas, Revista del BCE http://www.bce.fin.ec/cuestiones_economicas/images/PDFS/2015/RevistaCE-vol25.pdf

 

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