Bancos mexicanos: el desafío del compliance interno

  • Luego del escándalo por los bancos acusados de lavado de dinero, las entidades financieras deben reforzar sus sistemas internos
  • Una abogado especialista en prevención brinda dos recomendaciones clave para las instituciones 

lavado de dinero: las entidades financieras mexicanas en alertaLa reciente reforma antilavado aprobada por el Congreso mexicano, es una respuesta indirecta a las acusaciones del Tesoro de EE.UU. contra CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa. Si bien el foco político ha estado en las nuevas facultades de la Secretaría de Hacienda, hay un impacto para la comunidad bancaria latinoamericana, a nivel institucional.

Según datos de la Unidad de Inteligencia Financiera, en México el lavado de activos oscila entre el 2 y el 5 por ciento del Producto Bruto Interno.

El caso, que estalló tras una alerta de la FinCEN sobre presuntas operaciones vinculadas al narcotráfico, marca un punto de inflexión en la manera en que las instituciones financieras mexicanas enfrentan los riesgos de lavado. Más allá de la normativa, crece el consenso sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de integridad internos. Y no sólo a nivel operativo.

Dos recomendaciones clave para el sistema financiero

El Dr. Michel Levien González —que es Director de Streiner Buró Anticorrupción y especialista en prevención del lavado—, comparte con Frecuencia Money dos recomendaciones puntuales que hoy deberían ser prioritarias para cualquier banco.

La primera es reforzar los sistemas de integridad preventiva que ya existen: «Aquí hablamos de las políticas, reglamentos y procedimientos que deben tener para gestionar sus riesgos, identificar a sus clientes, identificar actividad sospechosa, capacitar a su personal, etc. Esto ya lo exige la ley y debe reforzarse cuando hay un escándalo. La mejor analogía es algo así como revisar nuestras puertas y ventanas cuando nos enteramos de que hace poco se metieron a la casa de un vecino».

La segunda recomendación de Levien González es «implementar compliance reforzado a la alta dirección, enfocado en prevenir que se involucren en entramados de lavado», a través de dos mecanismos:

1. Con la ayuda de firmas especializada, hacer investigaciones internas para encontrar los puntos más débiles de la alta dirección y averiguar si hubo actividad sospechosa en los últimos años.

2. Crear un minisistema de integridad preventiva que use herramientas de behavioral compliance que no se concentre solo en exigir capacitaciones obligatorias.

El escándalo debe ser leído como una oportunidad para revisar las bases del modelo de prevención dentro de los bancos, especialmente en los niveles donde se toman decisiones estratégicas.

Revisión del GAFI: presión adicional en plena crisis

La evaluación del GAFI, iniciada en junio, agrava el contexto. Si bien México mantiene un nivel de cumplimiento técnico aceptable, hay cuestionamientos sobre la efectividad real del sistema. Y eso se reflejará en las nuevas recomendaciones del organismo.

Aunque muchos consideran improbable una condena formal, se prevé un llamado más claro a fortalecer la prevención interna, con foco en los órganos directivos y consejos de administración. Entre actores del sistema financiero, crece el temor de que haya nuevas sanciones si no se demuestra un cambio sustancial.

El desafío fiduciario: reputación en juego

La intervención temporal de las áreas fiduciarias de Intercam y CIBanco, junto con su escisión del negocio principal, es otro frente crítico. Aunque no se trata de una sanción directa, el impacto reputacional es evidente y la transición operativa no será simple.

La Secretaría de Hacienda apuesta a que la banca de desarrollo garantice la continuidad de los fideicomisos afectados, al menos de forma provisional. Pero su posible adquisición por otros bancos se ve entorpecida por el daño a la marca.

En una entrevista con Bloomberg, el presidente de la Asociación de Bancos Mexicanos, Emilio Romano, se refirió al tema en estos términos: «Vamos a operar en un mayor grado de paranoia y reportar lo inusual».

El escenario actual obliga a las instituciones financieras a tomar medidas concretas, más allá del cumplimiento formal. La verdadera prueba será cómo el sistema bancario responde con hechos, particularmente en cuanto a:

  • Revisión de la gobernanza interna.

  • Auditorías específicas en altos cargos.

  • Actualización de sistemas de prevención más allá del checklist normativo.

Las recomendaciones compartidas apuntan precisamente a eso: cerrar la brecha entre lo que exige la ley y lo que exige la realidad. Porque si algo dejó claro este episodio, es que la vigilancia ya no es solo externa.

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