- Brasil superó los 100 millones de dólares en activos reales tokenizados y dejó atrás la fase experimental
- Bancos, reguladores y plataformas privadas empujan un modelo que ya funciona en la economía real
- Con reglas claras y adopción institucional, Brasil se posiciona como uno de los líderes globales en la digitalización de créditos, préstamos y valores financieros

Brasil ya no habla de tokenización como una promesa a futuro. Habla de volúmenes, de bancos operando y de reguladores involucrados. En los primeros meses de 2026, el mercado brasileño de activos reales tokenizados (RWA, por sus siglas en inglés) superó la barrera de los 100 millones de dólares emitidos en blockchain, una cifra que marca un punto de inflexión en la adopción institucional de esta tecnología.
El hito fue alcanzado a través del trabajo conjunto entre Liqi Digital Assets y la red XDC Network, una infraestructura blockchain diseñada para entornos financieros regulados. El dato no es menor: el objetivo declarado es quintuplicar ese volumen antes de fin de año y llegar a 500 millones de dólares en activos digitalizados.
Detrás de las cifras hay una transformación más profunda. Créditos corporativos, préstamos privados e instrumentos financieros tradicionales ya se están emitiendo y negociando en formato digital, con trazabilidad en tiempo real y procesos más eficientes que los del sistema clásico.
Un modelo con bancos y reguladores dentro
A diferencia de otros países donde la tokenización avanza en pilotos aislados, el caso brasileño se apoya en una coordinación directa entre el sector privado y los organismos de control. El Banco Central de Brasil y la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) trabajan junto a bancos, gestoras de crédito y plataformas tecnológicas para integrar la blockchain al sistema financiero formal.
Instituciones como Banco Itaú, Banco ABC y Banco BV participan activamente en estas emisiones, principalmente en activos de crédito estructurado. La presencia de actores tradicionales le da al mercado un grado de legitimidad que acelera la adopción y reduce la incertidumbre regulatoria.
La infraestructura también juega su papel. Redes como XDC apuntan a resolver problemas concretos del mundo financiero: finalización rápida de transacciones, costos previsibles, altos estándares de seguridad y compatibilidad con normas internacionales como ISO 20022, clave para la integración con sistemas bancarios y redes globales de pagos.
Crecimiento vertiginoso
El avance no se limita a un solo proyecto. En paralelo, la alianza entre Rayls, una blockchain enfocada en tokenización regulada, y AmFi, una de las principales plataformas del país, apunta a digitalizar más de 1.000 millones de dólares en préstamos privados hacia mediados de 2027.
Ese tipo de iniciativas refuerza la idea de que Brasil está construyendo un mercado operativo, no solo infraestructura tecnológica. Para los actores del sector, la tokenización permite reducir costos de financiación, acortar tiempos de liquidación y mejorar la transparencia en un mercado de crédito históricamente complejo.
Desde la industria destacan que el crecimiento sostenido del volumen tokenizado es una señal de madurez. Ya no se trata de probar si la tecnología funciona, sino de escalarla. Y en ese camino, Brasil empieza a consolidarse como uno de los referentes de América Latina —y también a nivel global— en la modernización del mercado de capitales mediante activos digitales.





