El mapa del crédito en México

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  • El mapa del crédito en México lo dibuja la nómina, no el ingreso
  • El crédito de nómina y el automotriz revelan, desde ángulos opuestos, cómo la formalidad laboral determina qué productos pueden operar —y con qué riesgo— en cada región del país

El mapa del crédito en MéxicoHay un dato en el informe Situación Banca México 1S26 elaborado por BBVA Research que merece más atención de la que suele recibir: la región Sur de México concentra la mayor participación de crédito de nómina en su cartera de consumo (29.7%), tiene saldos promedio superiores al nacional en 1.1 veces, y al mismo tiempo aporta apenas el 10.7% de la masa salarial IMSS del país. Es decir, la región con menor volumen de empleo formal privado es la que más depende del crédito nómina, y la que más lo usa por encima de su peso económico.

La paradoja es solo aparente. Lo que el dato revela es que el crédito de nómina no sigue al ingreso: sigue a la trazabilidad del ingreso. Y en mercados donde el empleo formal privado es escaso, el empleo público opera como sustituto funcional.

Dos productos, la misma variable

El informe de BBVA Research permite construir dos lecturas complementarias sobre cómo la condición de formalidad laboral segmenta el mercado de crédito al consumo en México. La primera, a través del crédito de nómina. La segunda, a través del crédito automotriz. Ambas apuntan a la misma conclusión: el tipo de crédito al que accede un trabajador no lo determina su nivel de ingreso sino la verificabilidad de ese ingreso ante el sistema financiero.

El crédito de nómina en el Sur tiene una composición que lo distingue del resto del país: el 22% de su cartera corresponde a trabajadores del sector público, frente a un mínimo del 10% en la región Norte. Esa diferencia explica tanto el volumen anómalo como el comportamiento de riesgo. En todas las regiones del país, el índice de mora bancaria de los créditos de nómina del sector público es menor al del resto de trabajadores. En el Sur esa brecha llega a 100 puntos base —la más amplia del país—, lo que sugiere que la estabilidad del empleo público se traduce directamente en menor probabilidad de incumplimiento, posiblemente vía domiciliación del descuento en nómina y menor rotación laboral.

Para los equipos de producto y riesgo, la implicación operativa es concreta: el crédito de nómina en mercados de alta informalidad no es un producto de menor calidad por definición —es un producto cuya calidad depende de si el empleador es público o privado, y de la dinámica de empleo formal en la región. El deterioro que sí se observó en el Sur durante 2025 provino precisamente del segmento privado: el IMOR de nómina de trabajadores privados pasó de 3.0% a 3.6%, consistente con una caída del empleo IMSS en la región del -1.2% promedio anual. La señal de alerta no es el producto sino el empleo que lo sostiene.

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El automotriz como detector de formalidad

El crédito automotriz opera con una lógica opuesta pero simétrica. Donde el nómina se adapta a la informalidad apoyándose en el empleo público, el automotriz la rechaza estructuralmente: requiere comprobación de ingresos, historial crediticio y cotización en seguridad social —condiciones que una fracción mayoritaria de la fuerza laboral en varias regiones del país no puede acreditar.

El resultado es una geografía del crédito automotriz que replica casi perfectamente el mapa del empleo formal privado. La región Norte concentra la mayor participación del segmento en su cartera de consumo (20.3% del saldo total regional) y los mayores saldos promedio (5% por encima del nacional). La correlación entre el crecimiento del saldo automotriz y el empleo formal IMSS es de 0.92 en esa región —prácticamente perfecta— y de 0.91 en el Centro Norte. A nivel nacional, la relación inversa con el crecimiento de puestos en informalidad laboral es de -0.82, con el Norte marcando la relación negativa más pronunciada (-0.85).

Estos coeficientes no son curiosidades estadísticas para un equipo de estrategia comercial. Son el argumento cuantitativo para calibrar qué productos tienen mercado potencial en qué geografías, y qué variable proxy usar para anticipar la evolución de esos mercados. En regiones donde el empleo informal crece, el crédito automotriz no solo decrece: lo hace con una sensibilidad que los modelos de expansión de red y originación deberían internalizar explícitamente.

El crédito nómina como sustituto, no como complemento

Una lectura adicional que el informe sugiere el informe es que en mercados de alta informalidad el crédito de nómina no compite con la tarjeta de crédito o el automotriz: los reemplaza. En la región Sur, la participación de tarjetas en el saldo de consumo es la más baja del país (mínimo de 24.7% frente al 34.6% del Centro Norte), mientras el nómina tiene su máximo. El perfil del acreditado que en el Norte financia un auto y en paralelo usa tarjeta, en el Sur accede principalmente vía nómina a un mayor monto con mayor plazo.

Esto tiene implicaciones para el diseño de portafolio. Un banco o fintech que evalúe expansión hacia mercados del Sur bajo el supuesto de que la secuencia natural de producto es tarjeta ? nómina ? auto está leyendo mal la estructura del mercado. En esos mercados, el nómina no es un escalón intermedio: es frecuentemente el producto terminal, y el techo de penetración está determinado por la proporción de empleo formal —público o privado— en la base de población objetivo.

Lo que la correlación no resuelve

La desaceleración generalizada del crédito al consumo en 2025 —con caídas en todas las regiones— fue, según el informe, directamente proporcional a la pérdida de dinamismo en la masa salarial IMSS. La correlación nacional entre ambas variables fue de 0.82. El ciclo de recortes de tasas de Banxico no compensó ese efecto: el costo del financiamiento bajó, pero la demanda solvente no creció porque el ingreso formal tampoco lo hizo.

Para los equipos de planificación comercial, esto reencuadra la variable de seguimiento prioritaria. La tasa de referencia de Banxico importa para el margen financiero; el dato mensual de afiliados IMSS importa para la originación. En un entorno donde el empleo formal crece al 1.1% anual promedio y la masa salarial real se desacelera de 6.8% a 4.0% entre diciembre 2024 y diciembre 2025, los modelos de proyección de cartera que no incorporan esa variable como input primario tienen un problema de especificación —no de calibración.

La geografía del crédito en México no va a cambiar mientras no cambie la geografía del empleo formal. Los bancos y fintechs que lo entiendan como una restricción estructural —y no como una condición coyuntural— tomarán mejores decisiones de producto, red y riesgo en los próximos trimestres.

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