- Los exchanges globales están integrando SPEI, PIX y los pagos instantáneos de América Latina
- Esta integración es clave en la adopción y crecimiento del ecosistema
Durante años, entrar al ecosistema cripto desde América Latina implicaba sortear una carrera de obstáculos: tarjetas de crédito rechazadas, plataformas P2P donde la contraparte podía desaparecer, comisiones ocultas y esperas de días.
El problema no era la demanda —la región lleva años entre los mercados de mayor adopción de criptomonedas— sino la infraestructura de entrada. Hoy esa ecuación está cambiando, impulsada por algo que no vino del mundo cripto: los sistemas de pagos instantáneos construidos por los propios bancos centrales de la región.
PIX en Brasil, SPEI en México, Transferencias 3.0 en Argentina y una nueva generación de sistemas en Colombia y otros mercados están convirtiéndose en el puente que faltaba. Los exchanges globales lo saben. Y la pelea por el on-ramp latinoamericano acaba de empezar.
PIX: el caso de referencia
Lanzado en noviembre de 2020 por el Banco Central de Brasil, PIX alcanzó en menos de cuatro años a más del 70% de la población brasileña —más de 150 millones de personas— y las transacciones mensuales llegaron a R$2.5 billones en julio de 2024. La velocidad de adopción no tiene precedentes en la historia de pagos de la región.
Para el ecosistema cripto, PIX resultó ser una palanca natural. Los brasileños usan PIX como un on-ramp de alta velocidad para adquirir stablecoins, que luego funcionan como el capital flexible necesario para acceder a DeFi, futuros o mercados spot. El dato más revelador: Chainalysis estima que más del 70% de los flujos cripto en Brasil involucran stablecoins, lo que confirma que la dolarización digital —más que la especulación— es el motor de fondo.
La respuesta de la industria fue directa. Entre las plataformas y proveedores que aceptan PIX en Brasil figuran Lemon, Binance Pay, Crypto.com, Mercado Bitcoin y Kraken. BingX, por su parte, ofrece un proceso de conversión de reales a USDT vía PIX en menos de diez segundos. La integración dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito de entrada al mercado.
La expansión de PIX no se detiene en las fronteras brasileñas. El Banco Central de Brasil anunció la expansión del sistema para que los brasileños que viven en Argentina puedan utilizarlo al pagar bienes y servicios, además de enviar pagos entre ambos países. Esto crea un corredor inédito: usuarios argentinos, enfrentando inflación de tres dígitos, utilizan apps fintech para conectar rieles de stablecoins al sistema PIX de Brasil, lo que permite pagar a un comercio brasileño vía PIX usando un saldo en stablecoins, con USDT liquidando la transacción por detrás.
SPEI: la infraestructura madura de México
México tiene la ventaja de haber llegado antes. Desde su lanzamiento en 2004, SPEI, gestionado por el Banco de México, ha permitido realizar transferencias interbancarias con liquidación prácticamente instantánea, acumulando más de 13,703 millones de transacciones digitales desde entonces. Hoy, seis de cada diez mexicanos lo usan.
La escala lo convierte en infraestructura crítica para el corredor de remesas más relevante del continente. Bitso procesa una porción significativa de las remesas entre Estados Unidos y México a través de USDC y USDT, convirtiéndolas instantáneamente a pesos vía SPEI. Según el reporte de Messari sobre stablecoins de 2025, Bitso lidera la participación del corredor Estados Unidos-México que ha migrado a rieles de stablecoins, con alrededor del 10% del volumen total del corredor.
Circle siguió el mismo camino. En abril de 2025, Circle presentó Circle Payment Network, una plataforma global que usa USDC para pagos transfronterizos; entre los primeros participantes figura Alfred Pay, que ofrece desembolsos vía PIX en Brasil o SPEI en México. La integración de USDC con SPEI permite mover fondos entre pesos y dólares en segundos a través de la infraestructura nacional.
CoDi —el sistema de pagos con código QR lanzado en México en 2019— es el capítulo pendiente. Mientras PIX había alcanzado al 55% de la población brasileña en mayo de 2022, CoDi había sido utilizado por apenas el 8% de los mexicanos, una brecha que refleja tanto diferencias de diseño como de estrategia de adopción. Sin embargo, la presión competitiva de PIX y el avance de billeteras digitales como Mercado Pago están forzando una revisión de esa ecuación.
Argentina y el resto de la región
En 2021, el Banco Central de la República Argentina lanzó Transferencias 3.0, un sistema que permite enviar y recibir fondos en menos de 15 segundos las 24 horas del día, conectando cuentas bancarias y virtuales con funcionalidades como pagos en comercios mediante códigos QR. En un contexto de inflación persistente, el sistema no resolvió el problema de fondo —la erosión del poder adquisitivo en pesos—, pero sí aceleró la digitalización de pagos y creó el canal técnico que plataformas cripto necesitan para conectarse.
La región no se queda ahí. El Banco de la República de Colombia anunció para 2025 la llegada de Bre-B, un Sistema de Pagos Inmediatos diseñado para transformar la forma en que los colombianos realizan transferencias y pagos electrónicos. El patrón se repite: banco central construye infraestructura, fintechs la adoptan, ecosistema cripto la integra.
La capa que conecta todo: stablecoins locales
Si los sistemas de pagos instantáneos son los rieles, las stablecoins son el tren. USDT es el activo más utilizado en la región, especialmente en economías con alta inflación como Argentina, donde funciona como refugio inmediato de ahorro. USDC, por su parte, ha ganado tracción en México y Brasil gracias a alianzas estratégicas con plataformas fintech.
Pero la próxima frontera son las stablecoins ancladas a monedas locales. Bitso lanzó MXNB, un peso digital con integración directa a SPEI y PIX. En Brasil se desarrollan iniciativas como BRL1, aunque estos esfuerzos aún enfrentan desafíos relacionados con la regulación y la confianza pública. En paralelo, el Banco Central de Brasil avanza con Drex, su moneda digital de banco central, que podría eventualmente articularse con los mismos rieles de pagos instantáneos.
Los equipos que construyen productos en USDC aún necesitan un socio regional de liquidación para el último tramo en rieles bancarios locales hacia PIX en Brasil, SPEI en México u otros sistemas bancarios latinoamericanos. Ese «último tramo» es hoy el terreno más disputado: quien lo resuelva de forma escalable controla la puerta de entrada.
La disputa estratégica
Lo que está en juego es más que comisiones de transacción. Los exchanges que logren una integración nativa —no mediada por terceros— con PIX, SPEI y sus equivalentes regionales adquieren tres ventajas simultáneas: velocidad de conversión, menores costos operativos y acceso directo a la base de usuarios que ya utiliza esos sistemas, que en Brasil sola supera los 150 millones de personas.
El reporte Payments Without Borders de J.P. Morgan documenta cómo la región avanza hacia pagos en tiempo real e interoperabilidad transfronteriza, impulsada por sistemas como PIX y proyectos regionales como Nexus, describiendo el proceso como un cambio estructural hacia infraestructuras de pago más inteligentes.
El on-ramp ya no es un detalle técnico. Es la estrategia.





