Los intereses de las stablecoins, en el centro del debate

  • La banca en Estados Unidos acusa a la Ley Genius de crear reglas “desiguales” y presiona al gobierno para hacer cambios
  • El Tesoro defiende el rol de los emisores en la deuda pública, mientras la industria cripto habla de competencia

Los intereses de las stablecoins, en el centro del debateLa aprobación de la Ley Genius en Estados Unidos, destinada a ordenar el mercado de stablecoins, abrió un debate intenso entre la banca tradicional, la administración de Donald Trump y la industria cripto.

En el corazón de la disputa está la posibilidad de que las plataformas digitales ofrezcan intereses por depósitos en stablecoins, una práctica que la normativa restringe a los bancos y que, según el sector financiero, podría desviar hasta u$s6,6 billones en depósitos fuera del sistema bancario.

Bancos en alerta: “Un agujero regulatorio”

Las asociaciones que representan al sistema financiero —la American Bankers Association, el Bank Policy Institute y la Consumer Bankers Association— enviaron esta semana una carta a la Casa Blanca exigiendo modificaciones inmediatas a la Ley Genius. Afirman que la regulación creó un “terreno de juego desigual”: los bancos no pueden pagar intereses sobre stablecoins emitidas bajo su propio paraguas, mientras que exchanges como Coinbase, Binance o Kraken sí pueden remunerar stablecoins de terceros como USDC (Circle) o USDT (Tether).

El sector bancario sostiene que esta asimetría amenaza con provocar una migración masiva de clientes hacia plataformas cripto. “Se trata de una competencia desbalanceada que erosiona la capacidad del sistema financiero de sostener créditos e incrementa la fragilidad en escenarios de crisis”, advirtió un informe del Departamento del Tesoro, citado por Financial Times.

El temor no es nuevo. Expertos como Ronit Ghose, responsable de servicios financieros de Citi, comparan la situación con la irrupción de los fondos de mercado monetario en los años 80. En ese entonces, el volumen de estos fondos creció de u$s4.000 millones a u$s235.000 millones en apenas siete años, drenando liquidez de los bancos y obligando a subir las tasas de los depósitos para retener clientes.

Entre el reclamo bancario y el sector cripto

El dilema regulatorio encuentra a la Casa Blanca en un momento de fricción con la Reserva Federal. Donald Trump ha intensificado sus críticas y aún no definió quién será el próximo titular de la Fed, cuyo mandato expira en 2026. En ese marco, las decisiones sobre la aplicación de la Ley Genius se vuelven instrumentos de negociación política.

Si Trump cede ante la petición de los bancos y limita el pago de intereses sobre stablecoins, refuerza a Wall Street pero corre el riesgo de alienar a una industria cripto que, cada vez con más fuerza, busca posicionarse como motor de innovación financiera. Por el contrario, si mantiene la actual redacción de la ley, los bancos interpretarán la medida como una señal de debilitamiento de su rol en el sistema crediticio.

En el Congreso, el debate también está abierto. Legisladores demócratas ya señalaron que la norma presenta “inconsistencias” que deben corregirse para evitar distorsiones competitivas, mientras que el ala republicana se encuentra dividida: algunos promueven la innovación tecnológica como bandera, otros advierten sobre los riesgos de permitir que las stablecoins capturen un volumen tan grande de depósitos.

El Tesoro y la deuda pública: ¿aliados inesperados de las stablecoins?

El Tesoro, liderado por Scott Bessent, ha introducido un argumento adicional en el debate. En su visión, los grandes emisores de stablecoins se han convertido en compradores estratégicos de bonos del Tesoro, ya que respaldan sus reservas con activos seguros. Con la entrada en vigor de la Ley Genius, esa demanda podría ampliarse y convertirse en un factor de apoyo para financiar la deuda pública, que actualmente asciende a u$s35 billones y se proyecta en u$s38 billones para 2034.

Según cálculos de Citi, la capitalización de mercado de las stablecoins podría alcanzar los u$s3,7 billones en cinco años, un volumen que, aunque insuficiente para resolver el déficit estructural, aportaría previsibilidad en la demanda de deuda.

Sin embargo, no todos coinciden con este diagnóstico. Analistas de la calificadora Bluechip advierten que, si los emisores alcanzan tal magnitud, podrían transformarse en actores “too big to fail”, limitando la capacidad del Estado de gestionar su deuda y exponiendo al mercado a un riesgo sistémico en caso de colapso de un emisor privado.

La visión de la industria cripto

Lejos de retroceder, los exchanges y asociaciones sectoriales se expresaron en la polémica. La Crypto Council for Innovation y la Blockchain Association resaltaron el camino de la innovación.

Para los actores cripto, la narrativa es clara: las stablecoins democratizan el acceso a instrumentos financieros más competitivos, fortalecen el ecosistema digital y, a través de la compra de bonos del Tesoro, también contribuyen a la estabilidad macroeconómica del país.

Una batalla que trasciende la regulación

Más allá de los detalles técnicos, la discusión sobre los intereses de las stablecoins se ha convertido en un asunto de poder político y económico. El desenlace dependerá de hasta qué punto la Casa Blanca y el Congreso decidan favorecer a la banca tradicional o permitir que las plataformas cripto se consoliden como un actor central en el sistema financiero estadounidense.

Lo que está en juego no es solo el futuro de un instrumento digital, sino el equilibrio de fuerzas entre Wall Street, Washington y Silicon Valley, en un contexto de tensiones con la Fed, déficit fiscal creciente y una industria cripto que ya demostró ser demasiado grande para ignorar.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here