Open Finance y crédito: la apuesta de Colombia

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  • El paso de un modelo voluntario a uno obligatorio de intercambio de datos financieros busca reducir una brecha en la inclusión financiera de segunda generación
  • A través de los datos, se pueden abrir nuevas oportunidades de crédito

Open Finance en ColombiaDesde el primero de enero, Colombia ingresó oficialmente en una nueva fase de su sistema financiero. El país adoptó un esquema obligatorio de finanzas abiertas, conocido como Open Finance, que cambia la forma en que bancos, fintech y otros actores comparten la información financiera de los usuarios, siempre bajo su consentimiento.

El objetivo es claro: mejorar el acceso al crédito en una economía donde, pese a que cerca del 96% de los adultos tiene algún producto financiero, solo el 35,5% cuenta con un crédito formal activo.

En la práctica, esto significa que millones de personas siguen sin opciones adecuadas de financiamiento, especialmente microempresarios, trabajadores informales y pequeñas empresas.

Con el nuevo marco regulatorio, ya no se limitará el intercambio de datos a cuentas y pagos. También se incluirán créditos, ahorros, inversiones y seguros, lo que permitirá construir perfiles financieros más completos. Según estimaciones del sector, entre 5 y 7 millones de colombianos podrían empezar a usar servicios basados en open finance en los primeros años, impulsados por procesos más ágiles y ofertas más ajustadas a su realidad económica.

Un cambio regulatorio que eleva las exigencias operativas

La norma introduce cambios profundos en la gobernanza del sistema. Las entidades vigiladas pasan a ser proveedoras obligatorias de datos, mientras que los actores no vigilados podrán participar de forma voluntaria, bajo un principio de reciprocidad. Además, se prohíbe cobrar por el acceso a la información, que seguirá siendo propiedad del usuario, aunque se habilitan mecanismos para recuperar costos tecnológicos.

También se crea una instancia público-privada liderada por la Superintendencia Financiera, encargada de definir estándares comunes en temas clave como seguridad, interoperabilidad y uso de APIs. La implementación será gradual y abarcará distintas categorías de datos financieros.

Para las entidades, el reto va más allá del cumplimiento normativo. Expertos del sector advierten que el verdadero impacto dependerá de la capacidad operativa: integrar sistemas, automatizar procesos, fortalecer la ciberseguridad y ofrecer experiencias digitales simples y confiables. Sin un onboarding digital sólido, validación de identidad y motores de decisión eficientes, el valor del open finance puede quedarse en el papel.

El desafío de convertir la norma en resultados

Colombia llega a este nuevo escenario con una base relevante: más de 500 fintech y más de 200 instituciones financieras con potencial para participar en el ecosistema. Esto abre la puerta a nuevos modelos de negocio, como agregadores de cuentas, pagos iniciados por terceros, scoring alternativo y herramientas de gestión financiera para pymes.

Sin embargo, el éxito de las finanzas abiertas no se medirá solo por la cantidad de datos compartidos, sino por su impacto real en la vida de los usuarios. Reducir tiempos de aprobación, bajar costos, mejorar tasas y ofrecer productos más pertinentes será la verdadera prueba de un modelo que promete transformar la relación entre los colombianos y el sistema financiero.

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