Open USD: ¿un game changer?

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  • Más de 140 empresas presentaron el martes Open USD (OUSD), una stablecoin dólar respaldada por un consorcio
  • Será operada por una entidad recién creada llamada Open Standard, cuyo CEO fundador es Zach Abrams, cofundador de Bridge 

Open USD: cambia la industria stablecoinsNació Open USD. Y no es, simplemente, «una stablecoin más«. Lo que cambia de ahora en más es el modelo de negocio que sostuvo a Tether y Circle durante media década: quién capta el rendimiento de las reservas.

Más de 140 empresas —entre ellas Visa, Mastercard, Stripe, BlackRock, Coinbase, Ripple, Google y BNY Mellon— presentaron el martes Open USD (OUSD), una stablecoin dólar respaldada por un consorcio y operada por una entidad recién creada llamada Open Standard, cuyo CEO fundador es Zach Abrams, cofundador de Bridge (la empresa de stablecoins que Stripe compró en 2024).

El negocio real de las stablecoins

Hasta ahora, cuando una empresa emitía o distribuía USDT o USDC, el interés generado por los bonos del Tesoro de corto plazo que respaldan esas reservas quedaba casi enteramente en manos del emisor. Con tasas de referencia altas, ese «flotante» se convirtió en el negocio más rentable de la industria cripto: Circle invierte las reservas de USDC en deuda de corto plazo y ese margen es, estructuralmente, su fuente de ingresos.

OUSD ataca directamente ese punto. El consorcio promete que los socios pueden emitir y rescatar la moneda sin costo y sin límites de volumen, y que la mayor parte del rendimiento de las reservas —no toda, según distintas coberturas, se descuenta una comisión de administración— se redistribuye entre las empresas que la usan, en lugar de quedar en el emisor. Para una red de pagos como Visa o Mastercard, o para un procesador como Stripe, eso significa dejar de «trabajar gratis» para el negocio de otro emisor y empezar a cobrar por el volumen que canalizan.

Ahí está la pregunta de fondo que va más allá del anuncio: si distribuir stablecoins pasa a pagar un margen a quien las mueve, los criterios de selección de moneda en billeteras, exchanges y fintechs de pagos podrían dejar de basarse solo en liquidez y confianza de marca, y empezar a incorporar quién comparte mejor la renta. Es un cambio de incentivos en toda la cadena, no solo un nuevo activo.

Gobernanza compartida: ventaja y punto débil al mismo tiempo

El segundo quiebre respecto del modelo Tether/Circle es la gobernanza. OUSD no tiene un emisor único: la dirige un directorio integrado por las propias empresas socias, bajo la lógica de infraestructura neutral, comparable a lo que fue internet en sus orígenes.

Ese diseño es, a la vez, el argumento de venta y el principal cuestionamiento de los analistas. Desde ARK Invest se planteó la duda de si un consorcio de cerca de 500 entidades con intereses distintos puede tomar decisiones con la velocidad que exige competir contra Tether y Circle, señalando en particular el problema de arrancar sin liquidez instalada, la falta de pares de trading consolidados frente a los principales activos cripto y los riesgos de una gobernanza fragmentada. En la misma línea, desde William Blair se sostuvo que la reacción del mercado fue excesiva, comparando a OUSD con consorcios previos como MCX o Paze —iniciativas conjuntas que no lograron desplazar a los jugadores establecidos— y calificando al proyecto como una respuesta a un problema que Circle, según esa lectura, ya venía resolviendo con acuerdos de incentivos a sus socios estratégicos.

El antecedente más citado para calibrar expectativas es Global Dollar, la stablecoin de consorcio que lanzó Paxos a fines de 2024: después de más de un año, su circulación ronda los USD 3.000 millones, muy lejos de los USD 73.000 millones de USDC y los USD 145.000 millones de USDT. Ese dato es el que los analistas usan para templar el entusiasmo: tener 140 socios de peso no garantiza, por sí solo, liquidez profunda ni integraciones reales de uso cotidiano.

Quiénes están y quiénes, notablemente, están ausentes

La lista de fundadores de Open Standard mezcla redes de pagos (Visa, Mastercard, American Express), bancos y gestoras (BlackRock, BNY Mellon, Standard Chartered), tecnológicas (Google, Shopify, IBM), plataformas cripto (Coinbase, Ripple, OKX, Bybit) y fintechs B2B (Brex, Ramp, Corpay, Chime, Remitly, entre otras). Es, en volumen de marcas, uno de los lanzamientos de stablecoin con más respaldo institucional visto hasta ahora.

Pero la ausencia también dice algo: ni Tether ni Circle ni PayPal forman parte del consorcio, lo que traza una línea competitiva clara entre los emisores establecidos y esta nueva infraestructura compartida. Y hay un matiz incómodo dentro de la propia lista: BlackRock y BNY Mellon, socios de OUSD, son al mismo tiempo piezas centrales del ecosistema de reservas de Circle. Eso ilustra que, para buena parte de las entidades tradicionales, sumarse a OUSD no es una apuesta excluyente sino una cobertura: participar en ambos lados de una eventual disputa por cuota de mercado.

El contexto regulatorio que hace posible esta jugada

Nada de esto ocurre en el vacío normativo. La ley GENIUS, firmada en 2025 en Estados Unidos, estableció el primer marco federal específico para stablecoins de pago, y su implementación —junto con el avance de la ley CLARITY en el Senado— es lo que habilitó que un consorcio de esta escala pudiera lanzar un producto regulado sin depender de la estructura de un solo emisor. Funcionarios vinculados a la agenda cripto de Washington citaron el lanzamiento como evidencia de que la claridad normativa está destrabando innovación en el sector.

Para el mercado latinoamericano, que sigue de cerca cómo estos marcos regulatorios en Estados Unidos condicionan la adopción de stablecoins en corredores de pagos y remesas hacia la región, la aparición de un actor respaldado simultáneamente por redes de tarjetas, bancos globales y plataformas cripto es una señal a monitorear: si OUSD logra tracción real, las fintechs de pagos que operan corredores con Latinoamérica —muchas de ellas ya integradas a Visa, Mastercard o Stripe— podrían tener un incentivo económico directo para migrar volumen hacia esta stablecoin en lugar de USDC o USDT.

Lo que todavía no se sabe

Más allá de los anuncios, quedan preguntas abiertas que van a definir si OUSD es un cambio estructural o un capítulo más en la historia de consorcios cripto que no lograron escalar. No se conoce con precisión en qué blockchains operará el token, cómo se distribuirá exactamente el rendimiento entre las categorías de socios, ni qué volumen de liquidez tendrá disponible al momento del lanzamiento, previsto recién para más adelante en el año. Tampoco está claro si la promesa de «cero comisiones» es sostenible sin el colchón de ingresos que hoy financia a Circle para invertir en integraciones, incentivos y expansión.

Jeremy Allaire, CEO de Circle, respondió con calma pública, remarcando que USDC sigue siendo la stablecoin más confiable e institucional del mercado y que la empresa seguirá ampliando su oferta. El CEO de Tether, Paolo Ardoino, lo resumió con ironía como la llegada de un «jugador 2» al tablero. Ambas reacciones minimizan el golpe de corto plazo, pero ninguna de las dos empresas puede ignorar que, por primera vez, un grupo de esta magnitud decidió que ya no quiere financiar el negocio de otro con su propio volumen de transacciones.

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