- Argentina ya paga más con billeteras fintech que con bancos: el nuevo mapa del dinero cotidiano
- Solo Perú supera a la Argentina en adopción de billeteras, mientras que Colombia y México quedan por detrás
Durante años, la conversación sobre inclusión financiera en Argentina giró en torno a un solo indicador: cuánta gente tenía una cuenta bancaria. Ese debate quedó viejo. El país ya cruzó una línea que hasta hace poco parecía lejana: las soluciones fintech y los medios de pago digitales son hoy más usados en el día a día que la banca tradicional.
Según el estudio The State of Digitization and Financial Inclusion Study 2026, elaborado por Mastercard junto con la consultora Many Minds Group sobre una muestra de 253 adultos argentinos, el 79% de los argentinos utilizó fintech y pagos digitales en los últimos seis meses, contra un 65% que recurrió a servicios bancarios tradicionales en el mismo período. La brecha de 14 puntos no es un dato menor: describe una economía donde la infraestructura de pagos de uso masivo dejó de ser la del banco y pasó a ser la de la billetera virtual.
El efectivo, tercero en la fila
La billetera digital es hoy el instrumento de pago más usado en Argentina, por encima incluso del efectivo. El 70% de los encuestados dijo haber usado una billetera virtual en los últimos seis meses, frente a 52% que usó efectivo, 51% tarjeta de débito y apenas 34% tarjeta de crédito. En la comparación regional del propio estudio, solo Perú (72%) supera a la Argentina en adopción de billeteras, mientras que Colombia (65%) y México (29%) quedan por detrás; en México, de hecho, el instrumento dominante sigue siendo la tarjeta de débito, lo que confirma que la migración hacia wallets no es uniforme en la región sino que depende de la infraestructura de cada mercado.
El fenómeno ya no es solo transaccional. El 47% de los argentinos elige la billetera digital para enviar dinero a familiares o amigos, muy por encima de la transferencia bancaria tradicional (15%) o el efectivo (11%). Y el uso se extiende a segmentos que hasta hace poco eran territorio del efectivo o la tarjeta física: transporte público (42%), comercios (40%) y gastronomía (38%), este último impulsado en parte por la propina digital.
El regulador ya tomó nota
Este desplazamiento no ocurre en el vacío regulatorio. En las últimas semanas, el Banco Central endureció el marco que rige a los Proveedores de Servicios de Pago (PSP) —la figura bajo la que operan las billeteras virtuales— y los equiparó, a los fines sancionatorios, con los bancos: la Comunicación «A» 8411 los incorporó al mismo grupo disciplinario que las entidades financieras tradicionales. A eso se sumaron nuevas exigencias de información societaria y de beneficiarios finales a través de la Comunicación «A» 8432, y reglas más estrictas para la apertura de cuentas mediante terceros.
Leído junto al dato de Mastercard, el mensaje es consistente: cuando una categoría de producto pasa a ser, de hecho, la infraestructura de pagos dominante de un país, el supervisor deja de tratarla como un nicho experimental y empieza a tratarla como sistema. La consolidación de las fintech como método de pago principal —no solo como alternativa para no bancarizados— es lo que explica que el BCRA haya decidido subirles el estándar de exigencia.
El punto ciego: cripto
El dato más incómodo del estudio para la industria cripto argentina es otro: el 92% de los encuestados afirma no sentirse familiarizado con las billeteras de criptomonedas, y el 89% dice tener poco o nulo conocimiento sobre servicios de remesas alternativos. Es decir, en un país que adoptó las billeteras fintech a una velocidad que superó a la banca tradicional, el salto hacia productos cripto —wallets, stablecoins, remesas on-chain— todavía no despegó a nivel de conocimiento masivo, más allá de la adopción que puedan mostrar otros relevamientos centrados específicamente en el uso de criptoactivos.
La lectura no es que no haya lugar para cripto en Argentina —el historial de adopción de dólar digital y activos alternativos como cobertura inflacionaria sugiere lo contrario—, sino que el vehículo que ganó la carrera de la vida cotidiana fue la billetera fintech regulada por el BCRA, no la wallet cripto. Para las empresas de activos digitales que buscan escalar en el país, el techo no parece estar en la demanda de alternativas al peso, sino en la educación financiera sobre cómo funcionan estos instrumentos: mientras el 65% de los argentinos entiende bien una tarjeta de débito, apenas una fracción marginal dice comprender una billetera cripto.
La otra cara: comercios que todavía no aceptan
El estudio también deja un dato que funciona como termómetro de cuánto falta: el 84% de los argentinos querría que más comercios y personas aceptaran pagos electrónicos. La demanda de los usuarios ya corrió más rápido que la oferta de aceptación, lo que anticipa dónde va a estar la próxima ola de inversión del sector —Tap on Phone, Click to Pay y soluciones sin contacto orientadas a bajar la fricción para pequeños comercios— más que en sumar nuevos usuarios a las wallets, que ya están adentro del sistema.





