Pagos transfronterizos con stablecoins: 10 aprendizajes

TOKEN AMERICAS · MIAMI 2026

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Tres expertos del ecosistema con operaciones reales en México, Estados Unidos y América Latina compartieron lo que pasa cuando la teoría de los stablecoins choca con los bancos, el KYC, el último kilómetro y las comisiones del mundo real

Moderado por Daniel Farra, fundador de Bamboo Block, firma que trabaja con compañías reguladas por la SEC para llevarlas a la cadena y arquitecturar sus operaciones on-chain con community banks.
Lo acompañaron dos voces expertas el terreno: Eloisa Cadenas, fundadora de PXO (stablecoin anclada al peso mexicano) y CEO de Arkangeles y Yonathan Lapchik, co-fundador y CEO de SukuPay, plataforma con la primera app blockchain para remesas desde Estados Unidos.

 Lo que sigue son las diez conceptos claves que surgieron de esta gran conversación.

1. El sistema de pagos internacional está roto en dos puntos concretos

Si hay que identificar dónde falla el flujo de un pago internacional con stablecoins, el panel apuntó a dos lugares con precisión quirúrgica: el onboarding y el último kilómetro. El primero es demasiado complejo: muchos usuarios abandonan el proceso en el momento en que descubren lo que implica verificar su identidad y convertir dinero desde una cuenta bancaria hacia stablecoins. El segundo —hacer que el dinero llegue a tiempo a una cuenta bancaria o en efectivo del otro lado— sigue siendo difícil de ejecutar de forma confiable, rápida y a escala para un usuario común. Todo lo que está en el medio funciona razonablemente bien. Los extremos, todavía no.

2. Bancos mexicanos persiguen a usuarios cripto 

Esta no es una advertencia teórica. Es algo que le pasó a la fundadora de la PXO en carne propia: Santander, BBVA y otros bancos cerraron sus cuentas en el momento en que detectaron operaciones vinculadas a stablecoins o cripto. La razón declarada siempre es el riesgo de lavado de activos. La razón de fondo, según el panel, es más simple: los bancos mexicanos no distinguen entre Bitcoin, una memecoin y una stablecoin respaldada 1:1 en pesos. Para ellos, todo es «cripto», y cripto es problema. El dato positivo es que esto está cambiando lentamente: hay bancos en México que empiezan a tratar los flujos en stablecoins de forma diferenciada y que están abriendo la puerta a estas operaciones.

3. La debancarización también ocurre en Estados Unidos

Una experiencia en primera persona: el propio moderador contó que fue debancarizado. Un cliente intentó depositarle un cheque en su cuenta de trabajo y el banco no lo procesó. Al llamar, le informaron que su cuenta había sido cerrada. Su empresa ayuda a bancos a entender blockchain. La moraleja no es anecdótica: incluso en Estados Unidos, el sistema bancario todavía no tiene resuelto cómo tratar a los actores del ecosistema cripto, y los distintos departamentos de un mismo banco a menudo no se comunican entre sí.

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4. Por qué crear una stablecoin en moneda local

La motivación detrás de PXO no fue ideológica sino económica y práctica. El SWIFT, a pesar de décadas de uso, ofrece un servicio caro —comisiones que pueden llegar al 10%— y lento. La stablecoin en pesos permite pagar a proveedores y colaboradores de forma inmediata, 24 horas al día, 365 días al año, a una fracción del costo. El proceso regulatorio que está atravesando en El Salvador para la emisión formal de moneda estable es un camino a observar, mientras en México, la regulación específica para stablecoins todavía no existe.

5. Sin off-ramp integrado, un stablecoin no vale nada

Cuando el panel discutió cómo elegir un proveedor de stablecoin, la respuesta no fue «el más regulado» ni «el de menor costo». Fue: el que está integrado con los canales de liquidez reales. Una stablecoin puede ser perfectamente estructurada en términos de compliance y reservas, pero si no tiene acceso a las rampas de salida hacia moneda local en los países donde opera, es inutilizable.
Polygon como capa de infraestructura replica una experiencia de usuario interesante, y el USDC es el más compatible con el sistema bancario. Varios proyectos que llegaron después con mejores promesas técnicas quedaron fuera de consideración por la misma razón: no estaban integrados con los principales off-ramps de América Latina.

6. El hack de Drift cambió la conversación sobre qué stablecoin usar

Una semana antes del panel, Bybit sufrió un hackeo que resultó en pérdidas de más de 200 millones de dólares. Un detalle técnico del incidente cambió el análisis de selección de stablecoins: Circle tardó demasiado en congelar los activos porque necesitaba autorización regulatoria para hacerlo, y esa demora agravó las pérdidas. El panel señaló que esto introduce una nueva variable en la decisión: los stablecoins de marca propia (white-label) permiten a una institución tener control directo sobre el switch de congelamiento, sin depender de un tercero para actuar en una emergencia. Es una de las razones por las que bancos y wallets están considerando seriamente emitir sus propias stablecoins.

7. El compliance en stablecoins puede costar más que en rieles tradicionales

Una de las afirmaciones más contraintuitivas del panel: migrar pagos a stablecoins no necesariamente reduce los costos de cumplimiento. Puede aumentarlos. El travel rule es obligatorio, las herramientas de análisis blockchain tienen costos, y construir una plataforma internacional de pagos que sea verdaderamente compliant exige inversiones significativas en infraestructura. La promesa no es que stablecoins eliminen el compliance, sino que eliminan otros costos —el capital de trabajo inmovilizado, los intermediarios, los tiempos de espera— lo suficiente como para que el balance siga siendo positivo.

8. El capital de trabajo inmovilizado es el costo oculto que stablecoins eliminan

En los rieles tradicionales, para enviar dinero de Estados Unidos a México hay que tener fondos disponibles en ambos extremos al mismo tiempo. Ese capital queda bloqueado, especialmente durante los fines de semana cuando los sistemas bancarios no liquidan. Con stablecoins, esa necesidad desaparece. El dinero se mueve cuando se necesita, sin tener que mantener reservas pre-fondeadas en múltiples jurisdicciones. Para empresas que hacen remesas a escala, ese ahorro en capital de trabajo es frecuentemente más significativo que el ahorro en comisiones.

9. El FX va camino a cero como modelo de negocio

El panel fue directo en esto: las empresas que hoy basan su modelo de ingresos en el spread de tipo de cambio en las transacciones con stablecoins están operando sobre un modelo que tiene fecha de vencimiento. La competencia entre plataformas está llevando el FX a la baja de forma acelerada. Quien no tenga un modelo de ingresos alternativo —yield, servicios de valor agregado, float, infraestructura— tendrá que reinventarse. Las comisiones globales promedio para envíos internacionales rondan entre el 6% y el 7%; con stablecoins se paga una fracción de eso, y la tendencia es que esa fracción siga bajando.

10. No va a haber una stablecoin ganadora: va a haber muchas

La pregunta que cerró el panel —¿quién gana la carrera de los stablecoins, USDT, USDC, o algún otro?— recibió una respuesta que probablemente no satisfizo a los inversores especulativos en la sala pero sí tiene lógica económica: no va a haber un ganador. Va a haber una proliferación. Cada banco, cada empresa con suficiente escala va a emitir el suyo, porque el incentivo económico de capturar el yield completo sin compartirlo con un emisor externo es demasiado grande. Y porque —como mostró el caso Bybit— el control sobre la infraestructura propia tiene valor real en situaciones de crisis. El usuario final, en ese escenario, no va a saber ni importarle cuál es el stablecoin que está usando. Solo va a querer que el dinero llegue.

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