- Bancos privados y BancoEstado ultiman un sistema de transferencias con QR y alias que busca desplazar a las tarjetas, mientras el Banco Central define las reglas que marcarán su fecha de lanzamiento
- A diferencia de lo que ocurre en Brasil, el Banco Central no operará el sistema: la industria bancaria lidera el proyecto en secreto mientras espera los lineamientos normativos del segundo semestre
Desde hace casi un año, los bancos chilenos —privados y BancoEstado— trabajan de manera reservada en un proyecto conjunto para lanzar un sistema de pagos inmediatos interoperable, apodado extraoficialmente el «Pix chileno» por su similitud con el modelo brasileño. El proyecto, revelado primero por La Tercera y confirmado por múltiples medios locales, está en etapa avanzada, cuenta con un protocolo de acuerdo entre todas las entidades y avanza con el apoyo de dos consultoras —una legal, para resguardar la libre competencia, y otra técnica—, aunque su fecha de lanzamiento dependerá de los lineamientos regulatorios que el Banco Central publicará durante el segundo semestre de 2026.
Cómo funcionará
El cambio central respecto al esquema actual es la eliminación de los datos bancarios tradicionales. Hoy, transferir dinero en Chile exige ingresar nombre del destinatario, RUT, banco, tipo y número de cuenta. Con el nuevo sistema, bastará con escanear un código QR (estático o dinámico) o usar un alias asociado a la cuenta: número de celular, RUT, correo electrónico o un nombre de usuario alfanumérico.
El despliegue contempla dos etapas. Primero se robustecerán las transferencias entre personas (P2P), que ya son masivas en Chile, y luego se habilitarán los pagos directos desde cuentas bancarias hacia comercios (P2M), abriendo una alternativa real a las tarjetas.
Dato clave
Según cifras del Banco Central, en los doce meses cerrados en marzo de 2025 se registraron 989 millones de transferencias electrónicas entre personas de distinto RUT, por US$246.414 millones —equivalentes a un 72% del PIB—. Sin embargo, el 76% de esas transferencias corresponde a operaciones entre personas naturales y solo un 10% se usa para pagar a comercios. La tarjeta de débito sigue siendo el medio de pago más utilizado, con 81% de preferencia, seguida del efectivo (64%) y las transferencias (60%). Esa brecha —entre un país pionero en transferencias inmediatas desde 2008 y un uso comercial todavía marginal— es exactamente lo que el proyecto busca cerrar.
Como Pix, pero sin el Banco Central como operador
La diferencia de fondo con Brasil es institucional. Ahí, el propio Banco Central de Brasil diseñó, opera y es dueño de Pix. En Chile, el instituto emisor ha sido explícito en que no replicará ese rol. Su vicepresidente, Alberto Naudon, lo planteó sin ambigüedades: dijo que Pix no está en el horizonte del organismo para los próximos 12, 24 o 36 meses, y que prefieren actuar como catalizadores de soluciones privadas, fortaleciendo la infraestructura mayorista en lugar de operar pagos para personas.
La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, había anticipado ya en el Chile Day de Nueva York que existen mesas de trabajo con la industria para identificar por qué los pagos a comercio vía transferencia electrónica no se desarrollaron de forma natural, apuntando a problemas de coordinación o incentivos económicos insuficientes. El propio ente confirmó que durante el segundo semestre propondrá normas sobre pagos inmediatos al comercio, el punto que finalmente marcará el calendario real de lanzamiento de la banca.
Las voces de la industria
Desde ChilePay, el gremio que agrupa a los medios de pago, su director ejecutivo, Juan Antonio Figueroa, planteó que la pregunta relevante no es si Chile necesita un Pix, sino cómo construir un ecosistema de pagos inmediatos interoperable que llegue también a los comercios, sin fragmentar lo ya construido y con los incentivos correctos para que el sector privado invierta.
No es la única iniciativa en juego: la fintech Shinkansen obtuvo a fines de 2025 la autorización del Banco Central para operar como cámara de pagos, y su CEO, Leo Soto, ha dicho públicamente que aspiran a que Chile «no tenga nada que envidiarle a Pix» en el mediano plazo, apuntando a extender la tecnología de transferencias inmediatas al pago automático de cuentas y a comercios.
El trasfondo geopolítico
El caso brasileño no es un dato menor en esta discusión. Pix, gratuito para personas y de bajo costo para comercios, ha desplazado en Brasil a competidores como Mastercard, Visa o las billeteras de Apple y Google. Esa dinámica fue, de hecho, uno de los argumentos que usó la Casa Blanca para justificar un arancel del 25% a ciertas importaciones brasileñas, acusando prácticas comerciales desleales. Un esquema similar en Chile —de menor costo para el comercio al eliminar el cobro de las marcas de tarjetas— tendría un efecto competitivo comparable, aunque a una escala distinta dado el peso que hoy tienen Visa y Mastercard en el mercado local de tarjetas.
Qué sigue
El calendario definitivo quedará en manos del Banco Central. Una vez publicados los lineamientos normativos previstos para este semestre, los bancos deberán evaluar si su diseño actual se ajusta a las reglas o si requiere modificaciones antes de salir al mercado. La expectativa de la industria es lanzar el sistema en los próximos meses, aunque el propio proceso regulatorio —y la necesidad de mantener la interoperabilidad entre todas las entidades— hace difícil anticipar una fecha firme.





